Energía en movimiento - Pablo Gaudio |
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Energía en movimiento

Habrás oído miles de veces que somos energía en movimiento. Que nuestra energía vibra a determinadas frecuencias y que “sintonizamos” con las frecuencias afines a la nuestra. En la práctica creo que todos y todas lo hemos vivido.

Hay días en los que sale todo mal y parece que “atraemos” las desgracias y la mala suerte y otros que son estupendos, en los que todo parece planeado por una mano divina. Y es igual con las personas que nos cruzamos: cuando estamos de bajón, solemos encontrar personas que nos hagan bajar aún más nuestro ánimo y cuando estamos animados y de buen humor, solemos conocer gente que piensa y vive como nosotros y con las que “conectamos”.

Además, en nuestro lenguaje cotidiano abundan referencias a esto, como por ejemplo “me da mala vibra”, “hoy no tengo energía”, “me roba la energía” o “conectamos enseguida” y “vibro de emoción”.

¿Y si te dijera que nuestros niveles de energía, nuestras vibraciones y frecuencias fueron medidas y analizadas con respecto a nuestras emociones?

En el 2002 el doctor David Hawkins (1927-2012. Estados Unidos) publicó un libro, al que llamo “El poder contra la Fuerza”. A través de una serie de pruebas, test musculares y kinesiología, logró demostrar que todo es energía en movimiento y que nuestras emociones vibran a una determinada frecuencia. Creo así la escala de consciencia humana.

Nuestra energía personal y la vibración que desprendemos no solo va a afectar a los procesos de autocuración, autorregulación y equilibrio, sino que también va a determinar nuestra realidad, haciendo que esta se ajuste a ser un reflejo de nuestro interior. Por lo que no solo nuestras sensaciones internas van a ser muy diferentes si vibramos en la frecuencia de la aceptación o, por el contrario, en la de la apatía, sino que nuestra forma de vivir y relacionarnos con el exterior también serán diferentes.

Esta escala de consciencia humana nos dice que todo lo que vibre por encima del coraje, son frecuencias que van hacia la vida, que fluyen con ella, mientras que todo lo que esté por debajo, van en contra de ella. Como puedes ver, las emociones negativas como la tristeza, la culpa o la humillación vibran a frecuencias bajas, mientras que los sentimientos como el amor, la felicidad y la iluminación vibran a frecuencias más altas y edificantes.

¿Cómo puedo elevar mi vibración?

Todos somos diferentes y por lo tanto no existe una receta mágica para vibrar de manera más armoniosa y desde el amor. Sin embargo, aquí vamos a utilizar la capacidad clave que nos debe acompañar en todo proceso de desarrollo personal: la interocepción, que es nuestra capacidad de armonizar las emociones que vienen del corazón con los pensamientos que genera nuestra mente. Una vez se produce esta maravillosa interacción, aparece la capacidad de ser coherente (ya hablamos en otra entrada sobre las crisis personales producidas por la incoherencia entre lo que hacemos y lo que sentimos.)

Así, si pensamos y sentimos con coherencia, las respuestas aparecen de manera más clara.

¿Qué puede ayudarme a elevar mi vibración? ¿Ver las informaciones en la tele, con el continuo bombardeo de malas noticias? ¿Comer de forma impulsiva alimentos calóricos, inflamatorios y de difícil digestión? ¿O podemos salir a pasear y estar en contacto con la naturaleza? ¿Sentarnos a meditar tranquilamente o al menos respirar conscientemente?

Supongo que ya lo habrás comprendido, aun así te dejo unos consejos o lo que al menos, funciona para mí:

  • Dedica tiempo a lo que verdaderamente te gusta.
  • Medita: crea un espacio para ti, dedica un rato a respirar, sentir (TE) y escuchar (TE).
  • Ten pensamientos positivos con respecto a ti y a las personas que amas.
  • Sal a dar un paseo o practicar algún deporte que te genere bienestar (evita competir).
  • Come conscientemente algo que te aporte energía y no te genere malestar: una fruta, un trozo de chocolate negro, bebe un té. Disfruta de ello.
  • Practica el Ho’oponopono(técnica de solución de conflictos que se basa en perdonar, amar y agradecer)

Mucha suerte y a ponerlo en práctica!

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