La segunda ola - Pablo Gaudio | Coach - Kinesiólogo - Fisioterapeuta
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La segunda ola

La segunda ola

Ya está aquí. Aquello de lo que nos hablaban. Aquello que más temíamos: la segunda ola.

Vuelven a surgir las palabras tan repetidas desde hace meses: restricciones, mascarilla, cuarentena, curva. ¿Estámos realmente preparados para todo esto?

Llevamos desde marzo con el monotema del coronavirus y estamos cansados. Y es normal… Como animales de costumbres que somos, esta situación nos ha obligado a abandonar prácticas comunes en nuestro día a día: cambios en el trabajo, en el funcionamiento de los hogares, en el ocio, incluso en nuestras relaciones.

Además de la incertidumbre, más presente que nunca, la falta de información verídica nos afecta de sobremanera. El virus en invisible, pero, además, sentimos que no tenemos nada bajo control. ¿Sentimos o nos hacen sentir? Ya tocamos este tema en el artículo “una revolución de amor”

Del miedo al pánico.

En primer lugar quiero dejarte clara la diferencia entre tener miedo y tener pánico. A nivel fisiológico, el miedo está regulado por la amígdala cerebral. Un peligro es percibido por nuestros órganos sensoriales (vista, oído, tacto) y la señal viaja a la amígdala, que se activa y envía una respuesta inmediata. Sin embargo, al hacer experimentos con personas con lesiones amigdalinas, comprobaron que estas no podían sentir miedo, pero si podían experimentar pánico.

El pánico se relacionaba más con sensaciones internas, que no viajaban a la amígdala, sino que lo hacían a otras zonas como la corteza insular, el diencéfalo o el tronco del encéfalo (Para ahondar en más detalles, puedes leer los estudios AQUÍ).

Además, etimológicamente, la palabra pánico deriva de “Panikos” en referencia al dios griego Pan. Existen muchas versiones sobre este dios, sin embargo, hay una que me llama la atención de forma especial: se dice que Pan (heraldo de Apolo) aprovechaba cuando el dios Sol estaba en lo más alto (al mediodía) y bajo su luz cegadora, descubría la mas íntomas miserias del pueblo griego, razón por lo que la gente se sentía aterrada ante él.

El problema es que cuando estamos aterrados, cuando estamos sufriendo un ataque de pánico, nos volvemos impredecibles. Y hoy en día, con todo lo que esta sucediendo, ser impredecible, actuar de manera reactiva, puede ser peligroso.

¿Qué puedo hacer yo si esta segunda ola me está afectando de sobremanera?

En primer lugar te propongo recuperar algo tan poco utilizado en estos últimos tiempos: la reflexión. Y para practicar el arte de la reflexión debemos, antes que nada, bajarnos del tren del frenetismo y la hiperactividad de estos días (ahora sí cobra sentido la frase “Keep Calm”).

Ser conscientes de lo que realmente pasa y de algo aún más importante: de lo que realmente está en nuestras manos cambiar y lo que no podemos controlar.

Como reza la Plegaria de la Serenidad de Reinhold Niebuhr.

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.”

En segundo lugar, te invito a analizar el siguiente proverbio hindú: “Uno solo tiene aquello que no puede perder en un naufragio”. ¿Qué es aquello que tienes y no puedes perder en un naufragio? En mi caso, pocas cosas: mi esencia como persona, mi propósito de vida, los valores que la sostienen y el amor, por mi mismo, por los demás, por el mundo.

Y por último, en esta época en la que hemos perdido muchas cosas, cabe preguntarse… ¿Qué hemos ganado? Muchas personas por primera vez en su vida han tenido tiempo libre. O han compartido momentos con sus parejas y con sus hijos. Otras se han dado cuenta de la importancia de estar junto a los suyos. ¿Qué has ganado tu? Cuando todo esto pase… ¿Recordarás lo aprendido?

La reflexión como acto revolucionario

Para acabar, te repito una frase que ya me habrás escuchado decir muchas veces: hoy en día, reflexionar sobre lo que sucede se ha convertido en un acto revolucionario. Y para invitarte a la reflexión, he escrito y presentado en sociedad mi nuevo libro “Café Disruptivo”.

En el, encontrarás 22 ejercicios para día a día, analizar aspectos de tu vida como son el dinero, la salud, las relaciones o la autoestima y el autoconocimiento. Sin duda el primer paso para el cambio ha de ser saber donde estas y, a partir de ahí, tomas las decisiones desde la reflexión y no desde la reacción.

Y además, si vives en España podrás tenerlo dedicado por mi (y sabéis que me trabajo mucho las dedicatorias).

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Gracias por dedicarme algo tan preciado como tu tiempo y tu atención.

 

 

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