Salir de la zona de confort - Pablo Gaudio |
442
post-template-default,single,single-post,postid-442,single-format-standard,bridge-core-2.0.3,cooltimeline-body,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-19.1,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

Salir de la zona de confort

Pablo Gaudio

Salir de la zona de confort

Sobre la zona de confort

Todos hemos escuchado alguna vez el “salir de la zona de confort” o que “lo mejor esta fuera de ella”. Pero ¿qué es realmente la zona de confort? ¿Es realmente necesario salir de ella?

Socialmente usamos la expresión “zona de confort” a las situaciones que sólo abarcan lo conocido, ese ambiente donde estamos a gusto y nos hace sentir seguros porque todo está bajo nuestro control. Es fácil de reconocer ya que pueden englobar gestos de nuestra rutina diaria: ir al trabajo siempre por el mismo camino, coincidir en él con los mismos compañeros, realizar actividades a las que estemos acostumbrados y podamos realizar casi con el piloto automático. Si buscamos la definición psicológica, ya hablamos de un estado mental donde la persona utiliza conductas y estrategias que les haga evitar el miedo y la ansiedad en su vida diaria. El bienestar que sentimos en esta zona de confort no viene dado por la satisfacción por hacer algo positivo, sino por evitar emociones o situaciones negativas. En resumen, no es más que la búsqueda de algo que esta muy sobrevalorado en la sociedad de hoy en día: LA SEGURIDAD.

Como hablaremos más adelante, esta seguridad no es tal, sino una falsa sensación de ella. ¿Qué trabajo es seguro? ¿Qué relación es segura? ¿Existe algo en esta vida que nos haga evitar este desenlace común para todos, que es la muerte?

Vivir sin asumir ningún riesgo no es vivir. Es sobrevivir. La pasividad y la rutina terminaran creando un vacío existencial, ante el cual podemos reaccionar de dos maneras. O bien buscamos estrategias para enajenarnos cada vez más, más horas en la tele o el ordenador, más compras, más comida, más sexo, más drogas (de las que esta permitidas o de las que no) para hacer callar la voz interior que grita. O emprender un camino de desarrollo personal que nos haga crecer hacia adentro para, una vez cambiamos allí, cambie lo que está afuera.

Y si la segunda opción es la que elijes, es inevitable que AMPLIES los limites de tu zona d confort.

Ampliar los limites de tu zona de confort no es sencillo, por lo que mi primera recomendación es que, si lo crees necesario, busques ayuda o consejo de un profesional. Yo mismo lo he hecho. He ido a muchas conferencias, he leído muchos libros y he escuchado a todas las personas de éxito que he podido y todos coinciden en la necesidad de aumentar los limites de tu zona de confort cada día un poco más. Cada día. ¡¡¡Todos los santos días!!! ¡¡¡Haz algo que sea nuevo y diferente!!!

Y aquí va mi segundo consejo: comienza con pequeñas acciones que te hagan ganas autoconfianza. Plantear cara al miedo (y te aseguro que cada vez que hagas algo que te saca de tu comodidad vas a sentir miedo) es algo tremendamente difícil, pero a la vez es mágico descubrir como la mayoría de estos monstros aterradores solo viven en nuestra cabeza. Así que empieza poco a poco. Pequeños cambios que conduzcan a grandes acciones.

Sigo con mi tercer consejo: que estos cambios vayan teniendo sentido para ti. Creo que a todos nos sacaría de nuestra zona de confort el correr desnudos por la calle a las 3 de la mañana. O pintarnos un burro en la frente e ir caminando por la calle. Pero ¿realmente tiene sentido que lo hagas? Creo que debemos primero conectar con esa parte de nosotros que queremos trabajar y a partir de ahí crear una estrategia de acción. Por ejemplo, si eres tímido o tímida, empieza por plantearte durante una semana el pedirle la hora o preguntarle por una calle a algún transeúnte. Una vez superado, ve mas allá e intenta hablar con algún desconocido durante 5 minutos. Y que estos objetivos sean cada vez más difíciles, por ejemplo, al final del mes que tu objetivo sea hacerle al menos 10 preguntas sobre un producto al empleado de una tienda. Te cuento mi caso por si logro inspirarte: siempre me gusta llevar ropa de colores serios. Negro, blanco, azul, marrón, quizás algún rojo y algún rosa salmón. Pues poco a poco voy probando con algún verde, algún naranja. Y ya tengo preparado unos pantalones verdes marinos para llevar con orgullo en alguno de mis próximos eventos (¿Quizás la próxima charla?)

Por último, te aconsejo que escribas tus logros y la sensación que te acompaña tras su consecución. Llevar una especie de libreta que te haga ver como avanzas en tus objetivos y lo más importante, como te hace sentir tu evolución. 

Te dejo en forma de conclusión tres razones más por las que te aconsejo salir de tu zona de confort: 

– Aprende a equivocarte: el equivocarse es una parte importante del aprendizaje y muchas veces el permanecer en la comodidad de la zona de confort es una medida para evitar errores. Una de las preposiciones de la PNL es: no hay fracaso, hay feedback. Aprende de ellos.

– Nunca sabes las oportunidades que la vida te puede dar a través de otras personas. Interactuar con personas que no conoces incrementa el número de oportunidades y aprendizaje que la vida puede darte.

– Y como dice la frase: no obtengas resultados diferentes si siempre haces lo mismo.

¡Que tengas un día estupendo! 

No Comments

Post A Comment