Un mundo cooperativo - Pablo Gaudio - Autor. Terapeuta. Coach
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Un mundo cooperativo

Un mundo cooperativo

¿Vivímos en un mundo competitivo? ¿O eso es lo que quieren hacernos creer? A través de estas líneas expondré mi opinión de porqué creo que este debe ser un mundo cooperativo.

Si has leído mi libro «Puente a una vida plena» sabras que cito al científico Krotopkin que en su obra «Apoyo mutuo» escribió:

«Si preguntamos a la naturaleza, ¿quiénes son los más aptos? ¿Son aquellos que se encuentran continuamente enzarzados en guerra mutua, o son aquellos que se sostienen mutuamente? De inmediato vemos que aquellos animales que adquieren hábitos de ayuda mutua son los más aptos. Tienen más probabilidades de sobrevivir y alcanzar, en sus clases respectivas, un mayor desarrollo de la inteligencia y de la organización corporal.»

Si la colaboración nos ayudó a evolucionar como especie… ¿Por qué ahora no podemos seguir evolucionando gracias a ella?

Divide y vencerás.

Ya he desarrollado este tema en el artículo «Una revolución de amor» . ¿A quién interesa la falta de tolerancia que existe hoy en día?

¿Por qué hemos de estar contiunamente posicionándonos? Situándonos en el blanco o en el negro. No aceptando las opiniones y los pensamientos de los demás si difieren con los nuestros.

Y esto es peligroso en todos los aspectos de la vida. Aunque aquí quiero hablarte de lo que a mi parecer sucede en el mundo de la salud.

Lo uno o lo otro.

El hecho que me hizo reflexionar sobre el tema fue que me llego a través de redes sociales un meme de alguien de mi gremio (fisioterapeuta) ridiculizando las terapias holísticas.

Hay un dicho que reza: «cuando Dios quiere destruir un hombre, lo hace arrogante y deja que se destruya solo». Y vaya si es verdad. Hoy en día negamos, ridiculizamos y desechamos lo que no conocemos. Renegamos de la medicina china (que lleva 4000 años junto a nosotros) o de las terapias transpersonales. Y creemos en máquinas de 5000 o 10000 euros que despersonalizan al paciente y que debemos utilizar indiscriminadamente para justificar y rentabilizar su compra.

Galileo Galilei fue humillado y obligado a retractarse cuando pronunció su teoría heliocentrista ya que desafiaba el modelo aceptado por la Iglesia católica. En 1897, J.J. Thomson descubrió que se podía dividir un átomo, cuando justamente «átomo» significa indivisible. Luis Pasteur fue ridiculizado cuando dijo que los pequeños organismos a los que llamo «microbios» podían generar enfermedades.

Sin embargo, hoy nos ceñimos al método científico para rechazar todo aquello que no entre en su lógica, rechazando completamente algo tan importante como el empírismo: la experiencia y la observación como medio de acceder al conocimiento.

¡Y cuidado! ¡No estoy diciendo que debamos elegir una cosa o la otra! Pero… ¿es que no pueden trabajar juntas? No podemos aceptar terapias que den resultados y a partir de allí centrar los esfuerzos en estudiarlas y darles validez. ¿O simplemente, aceptar que hay ciertas cosas que aún no podemos explicar ni descubrir con los medios de tenemos hoy en día?

Un mundo cooperativo es posible.

Quizás sea un soñador. Pero yo creo que es posible.

Creo en el día en que médicos, fisioterapeutas, podólogos, psicólogos, reflexólogos, coachs, enfermeros, acupuntores, kinesiólogos, osteópatas y todo el personal que se dedique a la salud, se dé cuenta de esto. Daremos grandes pasos hacia el bienestar de la sociedad. Y tendremos mejores resultados en el campo de la salud.

También que en el mundo de las empresas, en la política, la alimentación y la enseñanza se dé este cambio. Creo que hay espacio para todos y que no hay otra manera de salvar la especie humana. Cooperar hacia una evolución de la consciencia, hacia un mundo mas ecológico, igualitario donde todos tengamos nuestro espacio y podamos vivir en armonía.

Para ello hemos de comenenzar a trabajar hoy mismo en dos valores fundamentales:

El primero es la humildad. humildad que viene de humus, que no hace referencia al exquisito puré a base de garbanzos, sino a «tierra fértil». Solamente siendo humildes damos espacio a la posibilidad de crecimiento.

La segunda es la tolerancia. Aceptar que otros puedan pensar diferentes. Aprovechar este hecho para ampliar nuestra perspectiva. No rechazar todo aquello que no conocemos.

Para acabar, quiero dejar una frase sobre la cooperación de un genio de este siglo como fue Steve Jobs:

“La gente que construyó Silicon Valley eran ingenieros. Aprendieron sobre negocios, aprendieron un montón de cosas diferentes, pero tenían una creencia real de que los seres humanos, si trabajaban duro junto a otras personas creativas, inteligentes, podían resolver la mayoría de los problemas de la humanidad. Estoy muy de acuerdo con eso.”

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