UNA REVOLUCIÓN DE AMOR- Pablo Gaudio. ¿Miedo o amor?
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UNA REVOLUCIÓN DE AMOR

Una revolución de amor

UNA REVOLUCIÓN DE AMOR

UNA REVOLUCIÓN DE AMOR. Divide y vencerás. Esta frase se atribuye (aunque no es del todo seguro) a Julio César y resume la estrategia con la que los gobernantes de nuestra nación y quienes aspiran a serlo nos dirigen y alientan. ¿Dije los gobernantes? Perdón…

Los que mueven los hilos sería la definición más ajustada. Su plan consiste en indisponernos a los unos contra los otros. Consiguen su objetivo enfrentando a distintos colectivos, o echando a la sociedad en general encima de algún grupo en particular.

Claro está, que hace tiempo que existe esta tendencia en la sociedad pero ahora mismo se ve con más claridad: ¿Pandemia o plandemia? ¿Mascarilla o bozal? ¿Facha o Rojo? ¿Capitalista o comunista?

A quién le interesa esta polaridad?

Cabe hacerse esta pregunta y reflexionar sobre ella una y mil veces. ¿A quién le interesa que no podamos ponernos de acuerdo ni para comprar un pan? ¿A quien le interesa manejar los medios de comunicación para poder manipularnos con noticias imparciales o sacadas de contexto?  

¿A quién le interesa que la lucha, la rabia, el resentimiento hagan tanto ruido, que desvíen la atención y oculte la nube de corrupción, intereses, miserias y ansias de poder que tienen los de arriba?

Por lo tanto cabe hacerse una pregunta: ¿Es un pueblo unido, despierto y libre, peligroso para algunos? ¿Que podemos hacer para adaptarnos a esta “nueva normalidad”?

El poder quiere controlar la información

Cuando una oligarquía llega al poder intenta controlar dos aspectos fundamentales para que su dominio aumente: la educación y los medios de comunicación.

La educación o educastración que planean los poderes, no está pensada para cambiar la mentalidad capitalista o neoliberal de los estudiantes o para ayudarles a encontrar su talento, desarrollar sus aptitudes y a acostumbrarlos a reflexionar y tener espíritu crítico, sino dar continuidad a la explotación, al individualismo, al neoliberalismo y a un modo de vida dedicada al consumismo, la competición y la guerra.

En segundo lugar nombramos a los medios de comunicación… por algo se la llama el cuarto poder. Si controlan lo que nos llega somos más fácilmente manipulables. Esto se hace evidente cuando comprobamos que todas las televisiones, radios y prensa están en manos de “grupos” cuyo poder recae en las mismas 4 o 5 personas.

La buena noticia es que hay esperanzas.

No es casualidad que en estas épocas aparezcan personas bondadosas que actúen como faros en medio de la oscuridad. Normalmente se les intenta silenciar, pero su voz se hace cada vez más fuerte.

Igualmente, no es fruto del azar que aumente la demanda de libros que tratan de temas como el amor, el crecimiento y la espiritualidad. Que filósofos de la antigüedad que hablan del estoicismo, la libertad, el autoconocimiento y escritores y poetas proscritos vuelvan a ver la luz.

¿Estamos acaso comenzando a salir de la cueva de Platón? ¿Estamos a las puertas de una revolución de amor?

La revolución que empieza adentro.

“Ama y haz lo que quieras, porque todo lo que hagas, lo harás con amor.”

Esta frase de San Agustín de Hipona resume en pocas palabras el mayor acto revolucionario que podemos hacer por nosotros mismos: amar. Comenzar desde el centro de nuestro pecho esta revolución de amor.

Si amas la vida, amarás defender la vida. Si realmente amas la libertad, lucharás por la libertad. Cuando declares tu amor a la justicia, amarás defender la justicia.

Como conclusión, todo se resume a una lucha entre el amor y el miedo. La que hay dentro de ti. Y también la que hay fuera, en las calles, en la sociedad.

Mi invitación, hoy, es que escuches los latidos que llegan del pecho. Él también habla constantemente, aunque el ruido de fuera muchas veces tape su voz.

Para cambiar el mundo, empieza hoy por ti

Un anciano explica su vida a sus nietos…

Les dice: «Me siento muy confuso en este momento. Tengo la sensación de que se desarrolla una gran batalla en mí, ahora, en el momento en que os hablo.

Me siento como si dos lobos estuvieran frente a frente en mí.

Uno de los lobos es malvado: representa el miedo, la cólera, la envidia, la pena, los reproches, la avidez, la arrogancia, la conmiseración, la culpabilidad, los resentimientos, la inferioridad, la mentira, la competición, el orgullo. Todo esto a la vez y nada positivo.

El otro es bueno, es la bondad personificada: encarna la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el intercambio, la generosidad, la verdad, la compasión, la confianza.

La misma batalla se desarrolla en vosotros, en el momento en que os hablo. En realidad, esta misma batalla se desarrolla en todo el mundo, todo el tiempo». Los niños están silenciosos; reflexionan… Después, uno de ellos dice: «Abuelo, ¿cuál de los dos lobos va a ganar?».

El anciano responde simplemente: «Aquel al que des de comer».

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